ESO QUE dice Cioran, que solo se da vitalidad a una prosa si buscas la incorrecci贸n y te pones a cada paso al borde del solecismo, me parece un pensamiento muy agudo y una gran verdad. Pienso en la prosa de Nietzsche, en la de Proust, en la de C茅line, en el mon贸logo interior de Joyce; pienso en Canetti y en Merini y sobre todo en la pentalog铆a autobiogr谩fica de Bernhard, donde la frase se alarga y se repite de continuo, dentro de una anarqu铆a aparente, solicitando del lector una respiraci贸n de b煤falo y logrando unos efectos de intensidad excelentes, y me doy cuenta al fin de qu茅 quer铆a decir el Cort谩zar maduro cuando declaraba que su prop贸sito era escribir cada d铆a “m谩s mal”.