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LAS MEMORIAS de Baroja como boomerang. Baroja quiere darnos su versi贸n de un hombre humilde y sincero rodeado de sinverg眉enzas y comediantes, pero consigue justo lo contrario. Queda la imagen de un escritor mezquino, envidioso, rencoroso, cotilla, vengativo; una persona que no conoci贸 la palabra “autocr铆tica”; alguien obsesionado con rebajar la talla de sus contempor谩neos por ver si con ello aumentaba la suya. Que no se diera cuenta de que esas memorias, tal como est谩n escritas, iban a volverse contra 茅l, me hace pensar en otro defecto: Baroja, aunque gran novelista, no debi贸 ser un hombre muy inteligente.