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NO SIEMPRE los escritores se sienten fascinados por los asesinos de masas. Madame de Sta毛l, que lo trat贸, clava en este retrato a Napole贸n Bonaparte:
Lejos de tranquilizarme con el trato de Napole贸n, cada d铆a me intimidaba m谩s. Comprend铆a confusamente que ninguna emoci贸n del coraz贸n pod铆a obrar sobre 茅l. Para 茅l, una criatura humana es un hecho o una cosa, pero nunca un semejante. No odia ni ama; solamente su yo existe para 茅l; el resto de las criaturas no son sino cifras. La fuerza de su voluntad consiste en el imperturbable c谩lculo de su ego铆smo; es un h谩bil jugador de ajedrez, cuyo adversario es el g茅nero humano, al que se propone dar jaque mate.