323


ESTA AN脡CDOTA es muy famosa. Como Rilke sufr铆a de continuos estados de angustia y depresi贸n, su amiga la escritora Lou Andreas-Salom茅, que a su vez era disc铆pula y amiga de Freud, le recomend贸 someterse a una psicoterapia psicoanal铆tica. El psiquiatra Emil von Gebsattel, que era amigo del poeta, se ofreci贸 a hac茅rsela, pero Rilke le pidi贸 que le diera un tiempo de reflexi贸n. Al final rechaz贸 la oferta de su amigo con las siguientes palabras, que se hicieron c茅lebres:

—Si me quitan mis demonios, temo que se puedan morir mis 谩ngeles.