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En el pr贸logo a las Analectas, Simon Leys se refiere a las manipulaciones que ha sufrido la figura de Confucio para presentarla como retr贸grada y feudal:
En cierta ocasi贸n, Karl Marx advirti贸 a sus seguidores ac茅rrimos que 茅l no era marxista. Con m谩s raz贸n podr铆a afirmarse que Confucio no era ciertamente un confuciano. El confucianismo imperial simplemente adopt贸 del Maestro aquellas afirmaciones que prescrib铆an la sumisi贸n a la autoridad establecida, ignorando oportunamente los conceptos m谩s esenciales, como los preceptos sobre la justicia social, la disensi贸n pol铆tica y la obligaci贸n moral de los intelectuales de criticar a los gobernantes (incluso a riesgo de su vida), cuando 茅stos abusaban de su poder o cuando oprim铆an al pueblo.

Como consecuencia de estas manipulaciones ideol贸gicas, en la 茅poca contempor谩nea muchos chinos cultos y de esp铆ritu progresista llegaron a asociar espont谩neamente el mismo nombre de Confucio a la tiran铆a feudal; su doctrina se convirti贸 en sin贸nimo de oscurantismo y opresi贸n. Todos los grandes movimientos revolucionarios de la China del siglo XX han sido firmemente anticonfucianos, y no es dif铆cil simpatizar con ellos. De hecho, si se me permite invocar aqu铆 una experiencia personal, todav铆a recuerdo la decepci贸n manifestada por varios amigos chinos al enterarse de que estaba traduciendo las Analectas de Confucio: se preguntaban c贸mo pod铆a haber ca铆do repentinamente en esa especie de regresi贸n intelectual y pol铆tica.

Realmente no siento la necesidad de justificar la orientaci贸n que he tomado en mi trabajo. Pero ser铆a muy f谩cil brindar dicha justificaci贸n por una raz贸n obvia: a lo largo de la Historia ning煤n otro libro ha ejercido tanta influencia sobre tal n煤mero de personas y a lo largo de tanto tiempo como esta peque帽a obra. Su afirmaci贸n de la 茅tica humanista y de la fraternidad universal del ser humano ha inspirado a todos los pa铆ses del Este asi谩tico y se ha convertido en el fundamento espiritual de la civilizaci贸n m谩s populosa y antigua de la Tierra. Si no leemos esta obra, si no apreciamos c贸mo fue entendida en cada 茅poca (y tambi茅n malentendida), c贸mo fue utilizada (y tambi茅n se abus贸 de ella), en una palabra, si la ignoramos, estamos perdiendo la clave m谩s importante y 煤nica que puede hacernos acceder al mundo chino.