EJEMPLO DE lo que digo es la obrita que me he le铆do esta tarde, Caminar. Thoreau, que es todo un graduado por la universidad de Harvard (aunque se neg贸 a pagar los cinco d贸lares que costaba el diploma f铆sico, y por tanto nunca adquiri贸 el documento oficial), comienza reivindicando la naturaleza no al lado sino contra la civilizaci贸n, pero luego, ¿qu茅 es lo que nos encontramos en el libro? Toda una exhibici贸n de la cultura libresca de Thoreau, cuyos saberes no solo pertenecen a la literatura, sino que abarcan tambi茅n la filosof铆a, las ciencias naturales, la antropolog铆a o los viajes. Nos habla de Michaux, de Guyot, de Wordsworth, de Humboldt, de Linneo, de Ben Jonson o de Confucio y se demora en detallarnos las etimolog铆as de las palabras, bien para se帽alarnos alg煤n matiz o bien para discutir sobre ellas cuando son dudosas. Creo que Thoreau, en alguna parte de su vida, abog贸 por una naturaleza que no exclu铆a las ventajas de la civilizaci贸n, pero desde luego no en este libro. Con ello no quiero decir que su lectura sea desaconsejable: al contrario, Thoreau es uno de los autores m谩s amenos que conozco y de hecho, en el tr铆o de afinidad en el que le suelo situar, junto a Emerson y Nietzsche, con los que coincide en su individualismo, agresividad contra el esp铆ritu de reba帽o y predilecci贸n por lo natural frente a lo normativo, es el 煤nico al que leo siempre con una sonrisa en la cara, sin que me haga enfadar nunca, al contrario que los otros dos.