DICE LUIS Sep煤lveda en este documental cr铆tico, Hartos the Borges (AQU脥), que la clave del mito borgeano es que se invent贸 una erudici贸n y consigui贸 col谩rnosla a todos. Hombre, no. La erudici贸n de Borges era de verdad y es una de las m谩s grandes que haya reunido una sola persona.
En Borges se convocaron los m谩s diversos ingredientes para llegar a cr谩neo previlegiado hist贸rico. En primer lugar, era un superdotado de tal eslora que, por ejemplo, se puso a aprender alem谩n con un mero diccionario, solo para poder leer a Schopenhauer y a Kant.
En segundo lugar, manifiesta una rara predilecci贸n por el conocimiento desde muy peque帽o: solo as铆 se explica que, igual que el Sartre adolescente devoraba la enciclopedia Larousse, la lectura favorita del primer Borges fuera la Enciclopedia Brit谩nica. Esa devoci贸n no vino en su caso acompa帽ada por una mengua de la fantas铆a, que tambi茅n posey贸 con ingencia.
En tercer lugar, antes de cumplir cuarenta comenz贸 a ganarse la vida dando conferencias de literatura y escribiendo cr铆ticas, como las que hizo para Sur o para El Hogar. A la manera del proverbio chino “Si quieres saber algo, ponte a escribir un libro”, Borges se cultiv贸 con la relectura, que es la 煤nica v谩lida para dar conferencias y hacer cr铆ticas.
En cuarto, padece de impotencia sexual y fracasa en sus relaciones con las mujeres. Este fracaso le hace acantonarse a煤n m谩s en los libros, que son su muralla contra los desencantos de la existencia.
En quinto, tuvo la suerte de nacer en la Buenos Aires de comienzos de siglo XX, que era uno de los lugares m谩s cosmopolitas del mundo, y disfrut贸 de un padre con sue帽os universales que le empuj贸 desde el principio contra el c谩ncer nacionalista. Lo asombroso de Borges no es el inter茅s que demuestra por la literatura anglosajona, que al fin y al cabo era junto con la francesa la literatura central de su 茅poca, sino el inter茅s que manifiesta por ejemplo por las sagas islandesas, la cultura de Jap贸n, los cuentos del Turquest谩n o la literatura medieval alemana.
Nada de invento, por tanto. Borges fue un cerebro ins贸lito, nacido en el momento adecuado, en un sitio perfecto, con los elementos exactos para convertirse en un hito de todos los lugares y todos los tiempos.