EL PRINCIPAL problema que tengo con Montaigne es que existe otro autor que se le parece mucho, Plutarco, que es en casi todos los predios mucho mejor: m谩s sabio, m谩s amplio, con m谩s lecturas, con m谩s talento para elegir la an茅cdota que tiene hueso (a Montaigne le vale cualquier an茅cdota, es como Laercio o Suetonio). Lo 煤nico donde el franc茅s le aventaja es en la confesi贸n autobiogr谩fica, que el de Queronea no practicaba, o en su escepticismo, en esa manera que tiene de manosear todas las respuestas sin decidirse por ninguna, que le ha convertido en uno de los fundadores de la modernidad. Sin embargo, ya he dicho muchas veces que al escepticismo de Montaigne tenemos que acudir con mucha precauci贸n, porque Jan Hus fue quemado en Constanza en 1415, Miguel Servet en Ginebra en 1553, Giordano Bruno en Roma en 1600 o Lucio Vanini en Toulouse en 1619. En la famosa frase “En la duda, abstente” podemos leer entre l铆neas “Ante la Inquisici贸n, abstente”. El propio comportamiento de Montaigne al desatarse la peste en Burdeos, cuando huy贸 sin dejar una sola nota ¡siendo 茅l su alcalde!, y no contest贸 a ninguna de las cartas de su corporaci贸n municipal, que le rogaba que regresara, por lo que finalmente fue destituido de su cargo, me hace pensar que era un hombre que usaba el escepticismo para esconder su cobard铆a.