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DICE PAPINI en Pasado remoto que Marinetti, en sus años finales, viendo a su amada Italia destrozada por la Segunda Guerra Mundial, se arrepintió de la famosa frase que escribió en el Manifiesto futurista, la de "queremos glorificar la guerra, única higiene del mundo". También Bataille se arrepintió de los elogios a la violencia que hizo en su juventud, y el propio Nietzsche, en varios fragmentos de sus textos póstumos, lamentó haber escrito libros "con el lenguaje del fanatismo" e hizo votos por una futura convivencia pacífica.

Al vivere pericoloso los poetas nos apuntamos con entusiasmo desde el paraguas de nuestra pluma, como nos apuntamos a toda idea intensa que actúe de cuña contra el tedio cotidiano. Pero luego vienen las bombas y los muertos colocados en filas y sucede que lloramos, moqueamos, corremos con menos gracia que Arquíloco y nos meamos en los pantaloncitos.