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EN UN artículo de Unamuno recogido en En torno a las artes, se adjunta esta respuesta que dio Giosuè Carducci a los que sostenían que los poetas, por serlo, no deben acercarse al pragmatismo de los asuntos públicos:
Echándonos en cara, como calificación de inhabilidad política, el nombre de poeta, los adversarios muestran no conocer otra poesía que la de la Arcadia. Y no recuerdan qué temple de ciudadanos fue John Milton, que hizo con poderosos escritos la apología del pueblo de Inglaterra contra las usurpaciones de Estuardo. Y no recuerdan que Alemania mandó discutir al Parlamento de Francfort las leyes de su Constitución nacional a Uhland, por el mérito de haber gloriosamente cantado las tradiciones y las aspiraciones de su pueblo y doctamente ilustrado la historia de la poesía alemana; y el noble y viejo poeta fue parejo a su gloria y digno de la confianza de la patria, soportando, magnánimo, los malos tratos de la violencia militar que disolvió los últimos avances de la Asamblea Nacional. Y no recuerdan que, caída en la ignominia por los errores de un doctrinario, Guizot, la monarquía burguesa de Luis Felipe, un poeta, Lamartine, opuso por días enteros su elocuencia y el pecho a los furores de la plaza, y con riesgo de la fama y de la vida, salvó al menos el honor francés y la bandera tricolor. Y en Italia, por haber hecho versos que no desagradan, ¡se nos querían quitar los derechos civiles! ¡En Italia! Presiento lo que puedan oponerme los adversarios: "Pero tú no eres Milton, ni Uhland, ni Lamartine". ¡Ni vosotros que echáis del Estado a los poetas sois platones!


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Renard: "Lamartine sueña durante cinco minutos y escribe durante una hora. El arte es todo lo contrario".


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DESCUBRO QUE la expresión "mear colonia" ya la había expresado Flaubert de forma parecida para referirse a la poesía de Lamartine:
De Lamartine no va a quedar más que medio volumen de piezas sueltas. Tiene espíritu de eunuco, le faltan cojones, en su vida no ha meado otra cosa que agua cristalina.


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HASTA QUE no leí a los moralistas franceses no me di cuenta de la influencia que causaron en algunos de mis narradores franceses favoritos, como Lamartine, Hugo, Balzac, Stendhal o Proust, que son escritores que, a medida que te cuentan algo, te hacen reflexiones generales mirando al horizonte, y de cuyas obras se puede extraer multitud de aforismos o fragmentos. Por otra parte, no sé dónde leí que en las escuelas francesas, a los párvulos, se les hace aprender de memoria muchos aforismos de La Rochefoucauld, La Bruyére, Pascal o Chamfort, con lo que la cantera aforística está asegurada desde el útero. El aforismo es una de las bases de la literatura francesa por el número y calidad de sus practicantes y porque también influye en los escritores que no lo practican,  ya que les hace pensar en unidades de gran condensación y lujosa carrocería, igual que los grandes moralistas.