HASTA QUE no leí a los moralistas franceses no me di cuenta de la influencia que causaron en algunos de mis narradores franceses favoritos, como Lamartine, Hugo, Balzac, Stendhal o Proust, que son escritores que, a medida que te cuentan algo, te hacen reflexiones generales mirando al horizonte, y de cuyas obras se puede extraer multitud de aforismos o fragmentos. Por otra parte, no sé dónde leí que en las escuelas francesas, a los párvulos, se les hace aprender de memoria muchos aforismos de La Rochefoucauld, La Bruyére, Pascal o Chamfort, con lo que la cantera aforística está asegurada desde el útero. El aforismo es una de las bases de la literatura francesa por el número y calidad de sus practicantes y porque también influye en los escritores que no lo practican, ya que les hace pensar en unidades de gran condensación y lujosa carrocería, igual que los grandes moralistas.