Mostrando entradas con la etiqueta Bocaccio Giovanni. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bocaccio Giovanni. Mostrar todas las entradas

802


EL ÚNICO progreso en la literatura que me parece cierto es el derivado de la técnica y de la acumulación memorística de literaturas: en ese sentido, nuestra época es la primera de la historia en que todas las corrientes artísticas del mundo y todas las innovaciones, gracias a las nuevas tecnologías de transmisión del conocimiento, llegan a cualquier parte del planeta enseguida, de forma que conocemos rápidamente (si queremos), vivamos en el punto del mapa donde vivamos, qué es el fluir de la conciencia, qué es el narrador personaje, qué es el verso libre, qué es la escritura automática, recursos todos ellos que Dante o Cervantes desconocían. El escritor que se pone a escribir en 2025 tiene a la vista un almacén de recursos y ars poeticas como no se han conocido en otro momento de la humanidad, lo que hace que los autores del siglo XXI sean en general más variados en técnicas y estilos que los escritores del pasado, que siguieron horacios o boileaus mucho más rígidos. Sin embargo, si nos ponemos a practicar algún género con las mismas premisas que se practicó en el pasado, el progreso no lo encuentro por ningún lado: ¿se han escrito alguna vez en español sonetos mejores que los de Lope, Quevedo y Góngora? ¿Alguien ha superado los ensayos de Montaigne? ¿Los cuentos de Bocaccio? ¿Las biografías de Plutarco? ¿El Quijote?

119


UNA DE las razones de que Herodoto, Plutarco y Suetonio sean tan maravillosos es que no solo escriben la versión seria de la historia, sino que también incluyen las versiones más débiles, basadas en rumores, leyendas o intervenciones divinas. Uno está leyendo un libro de historia con todo el rigor y pesadez de los libros de historia, pero a la vez parece que está leyendo a Bocaccio, Chaucer o Las mil y una noches: son manuales/antimanuales cuya mezcla asombrosa sobrepasa lo histórico y se adentra en lo literario-artístico, donde pueden competir con los mejores escritores del mundo. El único problema de leer a estos tres autores grecolatinos es que generan tal vicio en el lector que dificultan la lectura posterior de historiadores modernos. Pasar después de ellos a Hobsbawm, Elliott o Álvarez Junco es muy duro, porque uno nota que se desciende, que la prosa es más plana, que la asepsia se impone y, sobre todo, que falta algo: ¿por qué en estos libros de historia modernos no hay chocolate?


29


LA QUERELLA de los escritores modernos contra los antiguos es una forma de cronocentrismo, una rendición a la moda de la actualidad. Si el 99% de los escritores que han existido en el mundo están muertos, ¿cómo se puede afirmar que el 1% restante, los ahora vivos, están produciendo obras mejores? Eso solo se podría sostener si en la literatura existiera el progreso, pero yo, mientras no me lea una novela mejor que El Quijote, tragedias mejores que las de Shakespeare, ensayos mejores que los de Montaigne, cuentos mejores que los de Bocaccio, historias mejores que las de Tucídides o poemas mejores que los de Lope o Quevedo, no creo que haya motivos para creer en progresos sino al revés: hay más pruebas de que la literatura dio lo mejor de sí en el pasado, lo cual es también lo más lógico, porque el pasado duró muuuuchos más siglos que la modernidad.