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LOS SURREALISTAS llegaron mucho más lejos que Nietzsche con su técnica de la escritura automática, donde se respeta "la manera efectiva en que llegan los pensamientos" de manera mucho más radical, pero enseguida se vio que con ese procedimiento no se puede hacer literatura o la que se hace es de muy baja calidad. Todo surrealista "grande", sea Éluard, Vallejo, Aragon, Huidobro, Neruda, Char o Saint-John Perse, no ha hecho escritura automática al 100%, sino que la ha sometido a la prosodia o a areles racionales. Respetar al cien por cien la manera en que te llegan los pensamientos, sin meter los dedos en los cables, es un suicidio para el autor, sea poeta o aforista.

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¿CUÁL FUE la ruptura literaria más "sonada" del siglo XX? Si es por "sonido", la mayor es la que aconteció el 6 de marzo de 1932 en el Café Cyrano, sito en la Place Blanche de París, cuando André Breton, en plena discusión con Louis Aragon sobre la inconveniencia de que la literatura se sujetara a un programa político, en este caso el del Partido Comunista Francés, atizó una bofetada en la cara a Aragon, que, en palabras de René Char, que estaba presente, "resonó en toda la vanguardia parisina". Ahora bien, si lo que valoramos es el daño físico causado, que en el caso de Aragon fue muy leve, porque recibió la bofetada impertérrito, sin hacer siquiera amago de contestar, la ruptura literaria más sonada aconteció cuarenta y tres años después, el 12 de febrero de 1976, en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, durante el estreno de la película La odisea de los Andes, cuando Mario Vargas Llosa propinó un puñetazo a Gabriel García Márquez mientras le decía "¡Esto es por lo que le hiciste a Patricia!", en referencia a su esposa Patricia Llosa, con la consecuencia inmediata de que el escritor colombiano cayó al suelo, sangrando por la nariz, con el puente de sus lentes roto y un moratón en el ojo izquierdo que le duró varios días.

Breton solo quería "representar" la ruptura con Aragon por divergencias de opinión político-artística, por lo que una bofetada pública y sonora le bastaba; Vargas Llosa en cambio actuaba movido por el odio personal, en un asunto nunca aclarado que vinculaba a su propia mujer, por lo que un puñetazo dado con toda el alma, buscando el máximo daño, le pareció mejor opción :)

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CUANDO MICHEL Onfray habla de los suyos, no escatima elogios. Dice sobre Lucrecio:
En Lucrecio coinciden el poeta, el filósofo y el científico. Lo sublime poético de un René Char, el pensamiento exuberante y barroco de un Gilles Deleuze y el saber científico de un Einstein, ¡todo en una misma obra! Imagínese la teoría de la relatividad expuesta por una pluma de filósofo inspirada por el genio de un poeta… El resultado mueve permanentemente al asombro.