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DICE SONTAG que no es tan grave que un poeta se quede ciego, porque el poeta trabaja sobre todo con el oído y es capaz de retener un poema entero en su cabeza (ella pone el ejemplo de Milton; yo pienso en Borges, que escribió mayor cantidad de poemas cuando se quedó ciego), pero que la ceguera es definitiva para un ensayista o novelista, que necesita recordar las docenas o cientos de páginas anteriores de la obra que está escribiendo: aquí pone como ejemplo a Sartre que, cuando se quedó ciego, anunció que sus días como escritor se habían terminado.