PUBLICAS PORQUE deseas, abres blogs porque aspiras, lees libros y aprendes tu oficio porque buscas el impacto y la fama: el escritor debe asumir sus demonios para resistir los embates de quienes le van a acusar de fatuo, soberbio o ambicioso. Goethe a Eckermann: "Quien no espere tener un millón de lectores, que no escriba una línea". Victor Hugo a los diez años: "Quiero ser Chateaubriand o nada". Carson McCulllers: "Yo solo anhelaba una cosa: irme de Columbus y dejar huella en el mundo". Pizarnik: “Hoy me siento la mejor escritora del mundo”. Es mejor confesarse “Sí, tengo el corazón negro Y QUIERO SER”, que dejar que te penetren las dudas y vivir como esos pobres escritores que en las entrevistas gastan toda su energía en fingir que son humildes. ¿Humilde un escritor? ¿Con humildad pensáis que Virgilio escribió La Eneida y Balzac La comedia humana? ¡Cómo va a ser humilde alguien que quiere jubilar a Dios!