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TURGUÉNIEV Y Tolstói discutieron sobre la conveniencia de occidentalizar Rusia; el primero a favor y el segundo en contra. La discusión fue tan encarnizada que Tolstói lo retó a duelo y exigió que el arma fuera una escopeta. Turguéniev entonces se disculpó; pero al oír que Tolstói andaba luego tachándolo de cobarde, fue él quien lo retó a su vez, pero entonces fue Tolstói quien se disculpó, y así se pasaron diecisiete años aplazando el duelo hasta que se hicieron amigos, tan amigos que mucho tiempo después, cuando Turguéniev sintió la hora de la muerte, envió esta breve carta a Tolstói: «Señor, fue un gran honor haber sido vuestro contemporáneo».