ME GUSTARÍA ser el Aristipo de mi tiempo, ese filósofo hedonista nacido en Cirene (actual Libia) que según Onfray se vestía de mujer e iba por las plazas moviendo el culo y diciendo cosas insólitas en línea pre-Epicuro. Añade Onfray que Platón y sus seguidores no respetaban a Aristipo porque "cómo iban a respetar ellos a un filósofo que se viste de mujer".