BERTRAND RUSSELL pensaba que reducir el horario laboral a cuatro horas diarias, medida por la que abogaba, beneficiaría sobre todo a los escritores, que en lugar de escribir chapuzas eclécticas para llamar la atención del mercado, podrían dedicarse a preparar obras monumentales. También pensaba Russell que la calidad de una sociedad se demostraba en su capacidad para tolerar a sus individuos más extravagantes.