164


CUÁNTAS VECES yo, releyendo a Cioran (pues casi todos sus libros me los he leído dos o tres veces, algunos cinco o seis), y asqueado no con él sino conmigo, porque me da asco la drogodependencia que tengo con un escritor al que encuentro tantos defectos y tantas repeticiones (caso parecido al de Nietzsche), y que vive como Bernhard, como Céline, como La Rochefoucauld, como Schopenhauer, como Houellebecq, de hacer populismo negativo de la vida, de calumniar de forma barata a la existencia, me ha dado por decir: ¿por qué no te suicidas ya, Cioran? No por hacernos un favor a nosotros, no: POR HACER UN FAVOR A TU OBRA. Una obra que sin suicidio o asesinato múltiple en plan Charles Manson se convierte a veces en una tomadura de pelo.