EN LA lucha por la dignidad, de José Antonio Marina y María de la Válgoma, se dice que todavía hoy, en las zonas rurales de la Grecia actual, las mujeres que quieren pasar por decentes deben preparar comidas trabajosas para estar ocupadas y apartarse así de la liviandad. Una comida preparada con rapidez se llama “comida de prostituta”: tis poutanas to fai.