PARA REFERIRSE a los tontos insignes, Unamuno usaba la expresión “el deficiente mental Nº 1”, Groussac recurría a “el imbécil de referencia” y Ortega dijo, sobre el políglota Madariaga: “Era tonto en cinco idiomas”. Tampoco Confucio los aguantaba, fueran insignes o no: "Si señalo una esquina del problema y el alumno no puede deducir las otras tres por sí mismo, ya no se lo vuelvo a repetir".