¿SE ME ocurren las mejores ideas en el metro, cuando no las puedo escribir, o es que me parecen las mejores precisamente por eso? La solución sería la de André Gide, que recomendaba llevar un cuaderno de notas a todas partes. En el metro, además, no correría el riesgo que corrió Roland Barthes, discípulo de Gide, que puso en práctica el consejo de su maestro y… murió atropellado mientras cruzaba la carretera sin mirar a los lados, concentrado como estaba en apuntar ideas en su cuaderno.