CUENTA JIMÉNEZ Lozano que dio una charla sobre Cervantes en la universidad y una estudiante le preguntó que cómo podía ser que Cervantes hubiera sido esclavo en Argel "sin ser negro". Y que al responder que los esclavos blancos eran normales en aquella época o en otras épocas del pasado, los estudiantes le miraron "como si les hubiera descubierto un continente desconocido". Esto me ha hecho recordar una anécdota aún más grave que cuenta Neruda en Confieso que he vivido. Rodeado de escritores en una ciudad de Europa donde daba una charla, el poeta se atrevió a preguntar:
—¿Qué saben ustedes de mi país, Chile? ¿Saben en qué vehículo nos movemos, en elefante, en automóvil, en avión, en bicicleta, en camello, en trineo?
La respuesta que dio la mayoría dejó al poeta patidifuso: en elefante. Pensaban que los chilenos se desplazaban en elefante.