En LA fuerza de las cosas, Simone de Beauvoir enumera las reacciones de algunos hombres después de que publicara El segundo sexo:
Firmados o anónimos recibí epigramas, epístolas, sátiras, admoniciones, exhortaciones que me dirigían, por ejemplo, "miembros muy activos del primer sexo". Insatisfecha, helada, priápica, ninfómana, lesbiana, cien veces frustrada, yo lo era todo, y hasta madre clandestina. Se me ofrecían para curarme de mi frigidez, para saciar mis apetitos de vampiro, me prometían revelaciones en términos indecentes pero en nombre de la verdad, en nombre de la belleza, en nombre del bien, en nombre de la salud y hasta en nombre de la poesía, indignamente saqueados por mí.