SIN DUDA el ideal de nacimiento del escritor confesional es el ideal de Tarzán: nacer en medio de una selva después de un accidente aéreo, sin padres, abuelos o hermanos a los que avergonzar en el futuro con tus escritos. Cuando Cioran publicó De lágrimas y de santos, ejercicio místico donde soñaba con abrazar a una santa o imaginaba a Dios en brazos de una prostituta, su familia quedó conmocionada. Coincidía además que su madre era la presidenta de las Mujeres Ortodoxas de la ciudad y una mujer le espetó:
—Cuando se tiene un hijo que escribe cosas semejantes del buen Dios, se abstiene una de dar lecciones.