POR MI parte, al hacer públicos los nombres de Iratxe y Natalia en mis escritos, algunas veces he pensado que arrojé toneladas de presión sobre ellas, pero otras veces pienso que Iratxe, Natalia… son nombres muy comunes, hay miles de Iratxes en Euskadi y millones de Natalias en el mundo (muy distinto es que les hubiera añadido el apellido, como hace Neruda con Matilde Urrutia), y además yo no fui más que una gloria de campanario, un poeta que disfrutó de una popularidad bonsái que cabía de sobra en los bolsillos. Tampoco creo que existan lectores tan sandios que se piensen que lo que conté de Iratxe y Natalia fuera cierto al 100%, sino que tomé de ellas lo que me interesaba y descarté lo que no tanto, embellecí lo que más me gustaba y me centré en lo que le picaba a mi bolígrafo. Para resumir: Iratxe y Natalia no existen, Iratxe y Natalia soy yo.