VOY A por vosotros, os lo juro, como escritor os declaro mis enemigos, señores Teognis, Tácito, Maquiavelo, Hobbes, La Rochefoucauld, Swift, Schopenhauer, Chéjov, Léautaud, Cioran, Bernhard, Houellebecq. Escribir es un acto religioso y celebratorio: consiste en agradecer el milagro de estas manos que pulsan las teclas, estos ojos que leen lo concebido, este cerebro que tacha, esta piel que siente y corre y bailotea. Llevamos demasiado tiempo sembrando flores del mal y tomando por maestros a los cascarrabias y amargados de la literatura: viva Homero, viva Safo, viva Píndaro, viva Plutarco, viva Luciano, viva Khayyam, viva Montaigne, viva Shakespeare, viva Hugo, viva Whitman, viva Neruda, vivan los que elevan y sonríen y agradecen esta existencia, porque ellos son mis amigos y no los que la escupen y agreden y calumnian.