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QUÉ MANÍA les cogió Ernesto Sabato a los grandes artífices del lenguaje en la literatura (en mi opinión una manera solapada de atacar a Borges). Dice sobre Quevedo:
El ingenio de Quevedo, su dominio portentoso del idioma, lo llevó más de una vez a esos juegos verbales que son todo lo contrario de una gran literatura, y que poco tienen que ver con sus dos o tres grandes poemas sobre la muerte. ¿Podríamos imaginar a Cervantes, a Kafka, a Tolstoi, a Dostoievski, a San Juan de la Cruz, a Rimbaud, a Holderlin, a Rilke, haciendo esas acrobacias y fuegos de artificio?
¿Y a Shakespeare que sí que hacía esas acrobacias también nos lo cargamos para la gran literatura, señor Sabato? ¿Y a Rabelais y a Hugo y a Nietzsche y a Joyce también?