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SCHOPENHAUER MI hermano del alma. Cuenta Safranski que el filósofo acudía en Roma al café Greco, punto de reunión de artistas alemanes, y que pronto se hizo enemigo de todos por sus opiniones, sobre todo las antipatria:
Otra vez, Arthur proclama que la nación alemana es la más necia de todas. Esto es demasiado para el indulgente público del café. Así que se oye gritar: "Vamos a expulsar a este rufián". Schopenhauer tiene que tomar las de Villadiego antes de que le echen. En casa, anota en su diario de viaje: "Si pudiese simplemente deshacerme de la ilusión de considerar a estas lenguas de víbora y de sapo como a mis iguales evitaría muchos problemas".