JAJAJA, PAPINI se atreve a relacionar en su diario el final terrible de algunos prohombres con su anticristianismo:
Robespierre (decapitado); De Sade (prisionero y loco); Shelley (náufrago); Zola (asfixiado); Ardigó (suicida); Nietzsche (loco); Lenin (paralítico); Rosenberg (ahorcado); Comte (loco).
Todos ellos han combatido al cristianismo o han intentado sustituirlo por otra teoría o fe.
Papini necesita que Dios se vengue, eso tan poco evangélico. Esa necesidad estaba muy extendida: ya decía Nabokov que en Hollywood era imposible que te aceptaran el guion de "un ateo que llega feliz a los 100 años".