EN SU autobiografía Viviendo mi vida, Emma Goldman cuenta la primera vez que su madre le pilló masturbándose:
Una mañana, sentí que me despertaban bruscamente. Madre estaba inclinada sobre mí, agarrándome fuerte la mano derecha. Con enfado gritó: "¡Si te encuentro otra vez con la mano ahí, te doy de azotes, niña mala!".
Un poco más tarde escribe así sobre/contra el matrimonio:
Había visto suficiente de los horrores de la vida matrimonial en mi propia casa. La forma desabrida en que Padre trataba a Madre, las continuas disputas y escenas violentas que terminaban en los desmayos de Madre. También había visto la degradante sordidez de las vidas de mis tíos y tías y de mis conocidos de Rochester. Esto, unido a mi propia experiencia matrimonial, me había convencido del error de unir a la gente de por vida. La proximidad constante en la misma casa, la misma habitación, la misma cama, me repelían.