HABLANDO DE Nietzsche y Al-Ándalus, creo que me estoy convirtiendo en el nuevo Averroes, si bien en versión pezqueniña. Si es famoso que Averroes se pasó la vida comentando los textos de Aristóteles, yo estoy haciendo lo propio con los de Nietzsche con una diferencia esencial: mientras Averroes comenta a Aristóteles desde la admiración, yo comento a Nietzsche desde lo admirativo y también desde la repulsión que me merecen algunos de sus fragmentos. Me he leído tantas veces sus libros y he debatido tantas veces sobre su pensamiento, que me entra una ternura tremenda cuando, en mis continuas escaramuzas dialécticas sobre su obra, pues soy más hater que lover de ella, aparece alguien en Quora o Threads y trata de "explicarme" a este autor alemán. ¡Hola! ¿Me vas a explicar a Nietzsche a mí? ¿En serio vas a tratar de explicarle el color blanco a un esquimal?
Mostrando entradas con la etiqueta Aristóteles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aristóteles. Mostrar todas las entradas
728
EL PRIMER golpe de suerte de que disfrutaron los griegos fueron los macedonios, semibárbaros que los conquistaron y luego extendieron la cultura griega hasta la India. El segundo golpe de suerte fueron los romanos, que no solo propagaron la cultura griega durante siete siglos en Occidente y diez en Bizancio, sino que ellos mismos se convirtieron en una continuación de esa cultura. También ayudó el universalismo: la cultura griega es la cultura antigua que más levanta la cabeza y consigue escapar (no siempre) del etnocentrismo. ¿Cómo se explica, de lo contrario, que los árabes del califato abasí en Bagdad dedicaran tres siglos a traducir obras griegas y nombraran a Aristóteles “El primer maestro”, por delante de todos los de casa?
410
SE HABLA del respeto por uno mismo como un valor incuestionable, pero yo, en las personas interesantes que conocí en Lauros, la primera mi padre, descubrí a veces lo contrario: eran personas con momentos en que cruzaban la línea del respeto propio y, convertidos en clowns o bufones, eran capaces de hablar con mucha alegría contra sí mismos, como si estuvieran cansados de la cárcel de la una-sola-personalidad. También descubro en algunos filósofos que me interesan, como Sócrates, Diógenes, Drukpa Kunley o Nietzsche, que no tienen empacho en bailar cuando hace falta, en volverse titiriteros de la filosofía, al contrario de Confucio, Aristóteles, Séneca o Kant, que son unos pelmas de sistema y catecismo. Pienso que cualquier persona lleva dentro de sí a su propia enemiga, a veces a muchos enemigos, y faltarse el respeto a sí mismo es una demostración de inteligencia y complejidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)