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DICE GEORGE STEINER en Un largo sábado, libro de conversaciones que salió justo antes de que muriera, que los mejores estudiantes de cada disciplina ya no son necesariamente judíos, como sucedía hace cincuenta años, sino indios o chinos:
La última vez que tuve el privilegio de asistir a una sesión de los miembros permanentes del Instituto de Princeton, se trataba de reemplazar a un gran matemático, un lógico de prestigio mundial, y se proponían diversos nombres. Entonces Oppenheimer dio un golpe en la mesa con su pipa —solía hacer eso cuando estaba harto, cuando perdía la paciencia— y dijo: «Señores, se lo ruego, por tacto político, intenten proponerme un nombre que no sea judío». Pero a ese nivel no había ninguna eminencia planetaria. Hoy en día creo que hay algunos japoneses, y mañana habrá indias (las mujeres, subrayo) e indios. En los últimos años, vaya adonde vaya, hay grandes movimientos de cambio: el estudiante judío no es ya necesariamente el primero ni el segundo de su promoción; ahora, en las disciplinas tradicionales como la lógica pura, las matemáticas, la física teórica, etc., el mejor estudiante es chino o indio.


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SI EXISTE algo que distingue a la literatura antigua de la que comenzó con Flaubert/Mallarmé, es la superconciencia artística. No es que los escritores antiguos escribieran sin aparato crítico, pero ese aparato era de una sencillez maravillosa comparado con el galimatías filosófico con el que se pertrecha el escritor de hoy. Los extremos a que se ha llegado son tan cómicos que el poeta soviético Eugene Evtuchenko, en su día, llegó a decir que justificar los poemas era tan importante como escribirlos. Paralelo a esta superconciencia, ha sobrevenido un aumento de la importancia de los críticos, que utilizan a menudo una jerga ampulosa, laberíntica, tan oscuros como Heráclito pero sin su talento. Ante esta situación se levantó en su día uno de los más grandes críticos, George Steiner, que dice esto en una entrevista que concedió a Juan Cruz en 2008:
GEORGE STEINER: Es un trabajo muy hermoso ser profesor, ser el que entrega las cartas, aunque no las escriba. Mis colegas detestan escuchar eso. ¡La vanidad de los académicos es enorme! Derrida dijo que toda la literatura, hasta la más grande, es un mero pretexto. ¡Al infierno con Derrida! Shakespeare no es un pretexto, Beckett no es un pretexto, no lo es Neruda, no lo es Lorca.
JUAN CRUZ: Se enfada usted con Derrida.
GEORGE STEINER: Lo del pretexto es un chiste de mal gusto. Somos los carteros y somos importantes. Los escritores nos necesitan para llegar a su público. Es una función muy importante, pero no es lo mismo que crear.



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CUANDO UN autor critica a una autora, pasan cosas rarísimas: parece que se sustituye la crítica literaria por ataques personales con un cantazo machista que apesta. Veamos algunos ejemplos, los subrayados son míos:
Léautaud sobre Colette
"Colette me dio siempre la impresión de ser extremadamente sensual, un poco perra, incluso, una mujer que lleva exageradamente en la piel..., lleva el amor físico en el rostro. Extremadamente grosera, incluso vulgar..."

Baroja sobre Pardo Bazán
"La Pardo Bazán no me interesó nunca ni como mujer ni como escritora. Como mujer, era de una obesidad desagradable, y como escritora, todo eso del casticismo y del lenguaje no he tenido muchas condiciones para sentirlo".

Zdhánov sobre Ajmátova
"Los temas de la obra de Anna Ajmátova son penosamente limitados. Su obra se basa en los consabidos y quejumbrosos motivos eróticos, la melancolía, la muerte, el misticismo y el aislamiento, siendo ella mitad monja, mitad puta, o más bien ambas cosas a la vez, con su mezquina y estrecha vida privada, sus experiencias triviales y su erotismo místico-religioso. En fin que la poesía de Ajmátova es completamente ajena a la realidad de nuestro pueblo".

Steiner sobre Weil
"¿Simone Weil? El general De Gaulle dijo: «¡Está loca!». Es un juicio difícil de refutar. Hay cosas magníficas…, cosas espléndidas en su obra, pero muy pocas".

Nietzsche sobre Sand
"Lo peor de Sand, ciertamente, continúa siendo la coquetería femenina expresada con unos modales masculinos, con unos modales de jóvenes ineducados. - ¡Qué fría tiene que haber sido, con todo, esta artista insoportable! Se daba cuerda como un reloj - y escribía... ¡Fría como Hugo, como Balzac, como todos los románticos, en cuanto se ponían a hacer poesía! ¡Y qué complacida de sí misma habrá estado tumbada al hacerlo, esa fecunda vaca de escribir, que tenía en sí algo alemán en el mal sentido de la palabra, lo mismo que también Rousseau, su maestro, y que, en todo caso, solo fue posible al decaer el gusto francés!".

Tom Wolfe sobre Sontag
"¿La raza blanca es el cáncer de la historia de la humanidad? ¿Quién era la mujer que había dicho eso? En realidad, solo se trataba de otra escritorzuela que se pasaba la vida acudiendo a actos de protesta y subiendo con torpeza al estrado, pertrechada con su estilo prosístico, una mujer que tenía un adhesivo de aparcamiento preferente en Partisan Review".

Hemingway sobre Stein
"¿Sabes lo más divertido de todo? Gertrude Stein no supo nunca escribir diálogos. Era terrible. Aprendió de mí a hacerlo y lo utilizó en ese libro. Nunca hasta entonces había escrito de esa manera. Nunca pudo perdonarme que se lo enseñara y tenía miedo de que la gente se diera cuenta y comprendiera dónde lo había aprendido, por eso tuvo que atacarme. De verdad que es una graciosa situación. Estoy dispuesto a jurar ante todo el mundo que era condenadamente bonita antes de convertirse en una mujer ambiciosa. Te hubiera gustado mucho entonces, de verdad".

Burgess sobre Woolf
"Dejémonos de tonterías feministas sobre la grandeza de Virginia Woolf. Tenía un conocimiento limitado de la vida y ningún deseo de ampliar ese conocimiento. Menospreciaba los bares, los urinarios, los cuarteles y el contacto y el sudor del sexo. Rechazaba la verdadera materia del novelista, que se encuentra en las calles del Londres de Dickens y del París de Balzac".


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PARA SUBRAYAR la debacle de las humanidades, por una parte, y para que no nos entreguemos a la hegemonía angloamericana, por otra, George Steiner rescata en La idea de Europa un sondeo que realizó la universidad de Leicester en 2004, donde se preguntaba a los jóvenes británicos de entre 16 y 24 años sobre cuál era el personaje mundial de toda la historia que más admiraban. En la clasificación de los diez primeros no apareció Shakespeare, Buda, Newton, Cristo, Confucio, Madame Curie, Gandhi, Miguel Ángel, Einstein o Virginia Woolf, sino estos:

1. David Beckham
2. Brad Pitt
3. Justin Timberlake
4. Michael Jackson
5. Jennifer López
6. Robbie Williams
7. Orlando Bloom
8. Britney Spears
9. Keanu Reeves
10. Angelina Jolie