Mostrando entradas con la etiqueta Chirbes Rafael. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chirbes Rafael. Mostrar todas las entradas

842


DE RAFAEL Chirbes como notable diarista ya hablé hace un tiempo, y justo esta noche he publicado en mi blog de troyas esta crítica que le hace a un libro de Pérez-Reverte en el segundo volumen de sus diarios, crítica donde demuestra un conocimiento pasmoso de la tradición española y de la problemática literaria, si bien no sé hasta qué punto un texto de tal eslora, que se prolonga durante tres folios con anotaciones incluso del número de página donde se encuentra los defectos que denuncia, es pertinente publicarlo en un diario y no en un libro de ensayos. Es propio del egoautor el contarnos sus fobias y filias literarias, pero de forma ligera y punzante: una crítica tan larga como la de Chirbes no recuerdo haberla leído en ningún otro diario (¿igual en Amiel?), y eso que me los devoro todos.

762


A CHIRBES la inteligencia en la expresión le amortigua la intensidad en la persona, lo que no quiere decir que carezca de ella. Fijaos en lo que hace cuando lee un artículo de Almudena Grandes que le parece “cortesano”: 
Ayer, animado por alguna copa de más (aunque no, no me arrepiento, que dice Alaska en su canción), tras leer la columna de Almudena Grandes en el suplemento de El País, descolgué el teléfono y, como no me apareció ella, sino que me salió el contestador, le dejé un mensaje diciéndole que sentía vergüenza, le dije algo así como que no encontraba una piedra suficientemente grande en mi huerto para meterme debajo para ocultar la vergüenza que sentía.
Tras poner a parir a Grandes, nos cuenta que ese tipo de acciones no son raras en él:
En cualquier caso, la llamada telefónica a Almudena se inscribe en esa manía mía de buscarme enemigos, con una especie de loca generosidad inversa. Aunque, bien mirado, tampoco hay que despreciar la capacidad para seguir indignándose, por muy inútil que resulte en las estrategias de la vida.

742


LOS DIARIOS de Chirbes son una mina de troyas y arcadias, a un nivel incluso superior a los de Pizarnik, Trapiello, Umbral o Gide. Cuando los termine de leer creo que los voy a colocar bastante arriba en mi canon de diarios, pero no en el cogollo superior, porque para mí un diarista no tiene que destacar tanto como erudito u opinategui, aunque también, sino como criatura de humanísima fragilidad que me transmite su recorrido psicológico o sus emociones del momento, con sus picos de ego y sus simas de antiego. A Chirbes lo noto un poco falto de emoción y cuando se emociona (los dos últimos volúmenes) tampoco es que le visite mucho el lirismo.

718


DICE RAFAEL Chirbes en el quinto volumen de sus diarios que mientras las ciudades francesas poseen una arquitectura bastante uniforme, en España han triunfado las taifas cantonalistas y las unas no tienen nada que ver con las otras:
No creo que exista en el mundo un país con más diferencias arquitectónicas entre ciudad y ciudad. Córdoba y Sevilla son marroquíes o tunecinas y, además, se esfuerzan cada vez más por parecerlo. Nada que ver con Santiago, con Salamanca.