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ME COMPRÉ en epub la obra completa de Jules Renard por 1'99 euros, aprovechando que en Francia te puedes comprar la obra completa de sus mayores genios por precios ridículos, una vez que han transcurrido los setenta años que duran los derechos desde la muerte de un escritor. El problema es que la obra está en francés, pero como Google Play pone un traductor incorporado, espero leerme poco a poco su diario, que en francés tiene 1600 páginas, frente a las trescientas que como mucho tienen las versiones al español. Renard que pertenece al cogollo premium del diarismo de todos los tiempos, junto con Gide, Woolf, Jünger, Plath, Nin, Pessoa, Pla o Pizarnik.

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PENSANDO ESTA tarde en las hogueras de Nietzsche. No sé dónde leí (¿en algún cuaderno de Jiménez Lozano?) que Nietzsche se puso a encender hogueras en las montañas de los Alpes para superar su ruptura con Lou Andreas Salomé. Hacía una hoguera y daba rienda a su tristeza hasta que se consumía, después se iba trescientos metros más allá y hacía otra, y así. Es una anécdota muy bonita que me lleva a otra mucho más esencial, la de Lou recalcándoles a Nietzsche y a Ree que no estaba interesada en el sexo, que no quería eso, causándole a Nietzsche el efecto contrario, pues la pretendió más a raíz de esa revelación, igual que yo pretendí más a Iratxe cuando me dijo que odiaba la penetración. También hay otra historia famosa por ahí, de una mujer que se pone muy erótica con Nietzsche... y Nietzsche lo pasa tan mal que al final escapa por la ventana.

Si hay un secreto en Nietzsche es que está aterrado ante las mujeres, a las que desea con locura pero a las que no se quiere follar (no sabemos por qué, aunque Safranski dice que los rumores no demostrados sobre su homosexualidad ya eran corrientes en su época). Igual tiene lo mismo que yo, si supiera lo que tengo yo :) Esta confusión sexual contribuye a que Nietzsche no se asiente como persona ni como personaje público: todos los testimonios que tenemos sobre él, incluidos los de sus amigos, es que el más brillante de los escritores no era una persona brillante en las reuniones sociales. Pocas cosas aíslan más que una disfunción sexual (Gogol, Pessoa, Borges): el que no se comprende sexualmente se sitúa fuera de la sociedad y a menudo contra ella.


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...y cuando hablo de soniditos me refiero al diminutivo exactamente: ¡si la poesía española se hubiera entregado al menos a los sonidazos de lo fuerte y poderoso, a la leona, al trueno, a lo marítimo, y no al lindosonar de lo fino o delicado que desemboca enseguida en boberías y pamplinas! Basta pasar una hora con Pessoa o Kavafis o Sharon Olds y te lees más poemas buenos que los que ha producido España en toda su historia.

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YA DENUNCIÉ en su día hasta qué extremo de estulticia se llegó con las últimas palabras que pronunciaron Kant o Goethe antes de morir; por fortuna los idólatras de Pessoa no pudieron llegar a tanto, porque las últimas palabras que pronunció el poeta portugués, dirigidas a su enfermera, fueron "dadme las gafas", de las que de momento no se ha podido extraer ningún significado profundo.


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EL PROBLEMA de mi blog son las repeticiones, pero leyendo los diarios de Pessoa di con esto: en una de sus entradas, Pessoa dice que le aburre leer su diario por todo lo que se repite, lo mismo que me pasa a mí. Pessoa tan maricrónico: masculinidad difusa, ensoñación, naufragio del yo, egolatría y unos problemas oceánicos para extraer material para escribir, una vez que hemos rechazado la vida de los demás

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DICE MIGUEL Torga en sus diarios que prefiere, “aunque lo excomulguen”, las novelas policíacas antes que a Faulkner, y ahora descubro en los diarios de su coterráneo Fernando Pessoa esto mismo:
Una de las escasas diversiones intelectuales de las que pueden disfrutar los restos de la intelectualidad humana es la lectura de novelas policiales. Buena parte de mis horas más doradas y felices que me ha ofrecido la vida, una cuenta bastante escasa, las he pasado con la conciencia ocupada por completo por las páginas de Conan Doyle o Arthur Morrison.
Un libro cualquiera de estos autores, un puro de 45 céntimos el paquete, una taza de café… ésta es la Santísima Trinidad de mi alegría, toda la felicidad terrestre se condensa aquí. Un ser humano sensible y con un intelecto estético no puede aspirar a nada más en el ambiente europeo del presente.
Supongo que muchos de mis lectores no se sorprenderán tanto de que estos autores sean mis favoritos como de que me atreva a afirmarlo.

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QUIZÁ PODRÍA meter también a Gide o a Proust o a Pessoa como ejemplos de identidades gaseosas, si bien obsérvese que los tres son la antítesis de lo masculino. En el momento en que te liberas de lo macho, el yo se vuelve mucho más flexible, ya no necesita repetirse, ¿pues qué es una identidad sólida, sino una repetición incesante? ¿Pensaría en esto Coleridge en su teoría del artista andrógino? Mientras el artista-hombre quiere liberarse de la carga del yo, la artista-mujer quiere acceder a él, pues la mujer ha sido a lo largo de la historia una persona-sin-yo, una persona que está supeditada al yo del hombre. Pero el acceso al yo solo es creativo si lo desmasculinizas y lo conviertes en multiyo ⇒si adelgazas o destruyes la ficción de la identidad.


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Pessoa. La literatura como refugio de personas grises, en lo social inexistentes, que empiezan a crecer por dentro, que como Aracne van tejiendo una tela interior poderosa, hasta hacer otro yo distinto o un armario entero de yoes. Fuera son nada, nadie les siente, nadie les admira, pero dentro de su cerebro, con paciencia de orfebre, se está creando una galaxia…


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A PRIMERA vista se podría decir que la razón es el cáncer que arruina cualquier literatura porque es ordenadora, vinculante, militar; es la razón quien toma la compleja realidad y los cientos de sucesos dispersos que jalonan tu vida, todos caóticos, y los reúne, valora y explica hasta hallarles sentido, no porque esos sucesos lo tengan, sino porque la razón solo sabe hacer eso. Sin embargo, ¿no es cierto que este mismo pensamiento que estoy escribiendo contra la razón, lo estoy escribiendo desde ella, y por tanto la razón también puede ser autocrítica y desclasificadora? ¿No es cierto que la obra de Nietzsche es el intento racional de reivindicar el irracionalismo? ¿Que Alberto Caeiro hace metafísica desde la antimetafísica? ¿Que los manifiestos de las vanguardias no eran más que intentos de justificar el irracionalismo con la razón? ¿Que el gran genio y bufón Salvador Dalí pintó sus cuadros con el método paranoico-crítico? ¿Que Poe escribió una teoría compositiva de “El cuervo”? ¿Que el mismo San Juan de la Cruz, tras escribir versos inspirados, escribió unos comentarios finales para que se entendieran?