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EN EL aforismo N潞 4027 de su Ideoloj铆a Juan Ram贸n Jim茅nez toca el t贸pico del artista como andr贸gino:
EN jeneral las mujeres jeniales son algo viriles, los hombres jeniales algo femeniles; porque el jenio necesita integraci贸n. Lo humano jenial ha de fundir ni帽o, mujer y hombre simult谩nea o sucesivamente. 

Un caso supremo ser铆a bastante como jenio; Goethe: llor贸n y en茅rjico, exhibicionista y solitario, enamorado y esquivado, etc.
Ya Plat贸n se refiri贸 al andr贸gino como al ser original que, al ser dividido en dos, hace que nuestras vidas sean un deseo constante por recuperarlo. Pero Plat贸n no vincul贸 lo andr贸gino espec铆ficamente con los artistas; los primeros que lo hicieron fueron los rom谩nticos alemanes, con los hermanos Schlegel y Novalis a la cabeza, y quien fij贸 la idea para siempre fue Coleridge en su Biographia Literaria, donde precis贸 que no es que el artista tenga partes de mujer ni de hombre, sino que las trasciende en una nueva totalidad plena, lo andr贸gino. Coleridge puso a Shakespeare como el paradigma principal ("Shakespeare no pertenece a ninguna 茅poca ni a ning煤n pa铆s. Posee el equilibrio de la mente andr贸gina"), con lo que estoy en desacuerdo, porque Shakespeare, salvo en sus sonetos, es mucho m谩s andro que gino, con personajes sectarios y tumultuosos que muestran exagerados instintos de agresi贸n. El paradigma que propone Juan Ram贸n Jim茅nez, el de Goethe, me parece mucho m谩s adecuado (aunque tiene m谩s gino que andro), porque este autor alem谩n tiene partes de su obra donde se muestra rom谩ntico, nacionalista y subyugado por Napole贸n, pero tambi茅n tiene otras, a mi parecer de m谩s peso, donde se muestra cl谩sico, sereno, spinozista y universal.

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EN SU Coriolano, Plutarco se acuerda dos veces de una frase de Plat贸n, seg煤n la cual la arrogancia es compa帽era de la soledad. No solo la arrogancia: la soledad tambi茅n trae miedo, ambici贸n, independencia, ego, extravagancia, obstinaci贸n, disciplina, orgullo, abstracci贸n, profundidad, amplitud, enso帽aci贸n, singularidad, enfoque.

Muchas cosas buenas y malas vienen con la soledad, a veces contradictorias, pero no vienen sueltas sino pegadas entre ellas, y sospecho que sin las malas tampoco vendr铆an las buenas.

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CUANDO SE dice que la raz贸n es una parte de la animalidad, se olvida decir que es una clase de animalidad que mitiga, tutela y hasta se opone a nuestros instintos o emociones, seg煤n el caso, y creo que esa es la causa de que muchos fil贸sofos (Plat贸n, Descartes, Kant) cometieran el error de sacarla del cuerpo y la colgaran de las nubes. Un epic煤reo, en cambio, enseguida ve que no es obligatorio que la raz贸n ejerza de anti y la pone de acuerdo con la naturaleza y los placeres (con moderaci贸n, en el caso de que sea un hedonista 茅tico, como Epicuro, o sin ella, en el caso de que sea un Petronio). Y qu茅 decir de un fascista: para un fascista la raz贸n no tiene que limitar ni controlar nuestros instintos ego铆stas m谩s b谩sicos, sino espolearlos y llevarlos al triunfo.

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QUE SEA tan anti de Nietzsche y que a la vez no pueda dejar de hablar de 茅l... Creo que con este autor me sucede lo mismo que le suced铆a a 茅l con S贸crates y Plat贸n, con los que manten铆a una repulsi贸n admirativa (ver su correspondencia), por decirlo en ox铆moron. Nietzsche es tan seminal en mi experiencia como lectora que creo que le debo una de mis tres inteligencias:

La primera inteligencia es la que vino conmigo de f谩brica, en el hospital de Cruces en Baracaldo.

La segunda es la que me naci贸 de escuchar a los nacionalistas vascos decir su verdad sobre Espa帽a y a los nacionalistas espa帽oles decir su verdad sobre Euskadi.

La tercera es la que me ha nacido contra Nietzsche, pues no me he encontrado otro que sea capaz de tanta variedad de temas, tantos esguinces en las ideas, tanta expresividad en el lenguaje, tanta intensidad... puestas al servicio de lo contrario de lo que yo pienso y defiendo y amo.

La mayor parte de la inteligencia nace en-contra-de. A Montaigne o Bertrand Russell o Albert Camus los adoro, pero no hacen crecer mi inteligencia porque les doy la raz贸n en casi todo. En cambio con Nietzsche...


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A PRIORI las poetas deber铆an figurar entre las huestes de Dem贸crito por la exigencia de verdad y precisi贸n del poema, por su necesidad de ir a lo primigenio esencial, pero al final la mayor铆a se alista con Plat贸n porque es a煤n m谩s acuciante la exigencia que tienen de trascender, de a帽adir un plusvalor al mundo, de darle plenitud e infinito.


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EL BINARISMO necesita crear el enemigo que le interesa, donde el contra es a menudo m谩s importante que la defensa de las propias posiciones: el binarismo es una forma de pensamiento que empobrece e incita a odiar. No se puede decir Plat贸n NO, Kant NO, como hacen Nietzsche u Onfray, dentro de sus l贸gicas binarias, porque tanto Plat贸n como Kant son dos fil贸sofos muy amplios con los que habr铆a que conducirse como Caco, robando un poco de all铆, robando otro poco de all谩 y haciendo lo mismo con los dem谩s fil贸sofos, hasta formarse un cerebro no binario y no aristot茅lico, al modo de un bazar persa, lleno de cosas cogidas de todos los sitios y sin clasificar.


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DICE ONFRAY en su curso de filosof铆a popular que no era posible que Di贸genes se paseara por Atenas dentro de un barril, porque el barril lo inventaron los galos, sino dentro de un 谩nfora, que bien pod铆a ser de vino o aceite. Tambi茅n dice Onfray que la famosa acci贸n de este fil贸sofo c铆nico, la de buscar a un hombre con la linterna a plena luz del d铆a, tiene un significado diferente al que le asigna la mayor铆a. Di贸genes no buscaba con la linterna a un “hombre de verdad”, a un hombre honrado, como se cree generalmente, sino que solo trataba de mofarse de Plat贸n, que consideraba que el hombre visible era solo un suced谩neo del hombre inteligible, que era el hombre verdadero, dentro de su teor铆a de las ideas. Di贸genes sal铆a con la linterna para encontrar al hombre inteligible de Plat贸n y, claro, no lo encontraba: con ello nos quer铆a decir que la teor铆a de las ideas de Plat贸n era una completa enga帽ifa y que el 煤nico hombre real, verdadero, es el que se puede ver con los ojos.


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EN SU Historia del mundo, el se帽or Roberts dice que los antiguos egipcios est谩n sobrevalorados, que ni eran tan buenos astr贸nomos como los babilonios ni contaban con los conocimientos matem谩ticos que la posteridad les ha asignado. Tambi茅n habla de falta de creatividad y falta de adaptaci贸n a los nuevos tiempos: a ellas se deben que los egipcios desaparecieran despu茅s de tres milenios. En ning煤n momento se le ocurre pensar que durar tres milenios... ya es un tiempo bastante largo para tales inadaptados.

El libro de Roberts est谩 muy bien pero canta bastante. Descubro en la Wikipedia que este historiador, muerto en 2003, se hizo famoso por una serie que hizo para la BBC, llamada El triunfo de Occidente, que hace que me salten todas las alarmas. De nuevo estoy leyendo al enemigo, qu茅 cl谩sico (no me llam茅is lector, llamadme masoquista).

El libro tiene 1400 p谩ginas. Ahora estoy en los griegos. Sobra decir que los griegos le encantan al se帽or Roberts. A m铆 tambi茅n me gustan, ojo: lo que no me gusta es que se use a los griegos contra; tampoco me gusta que se diga que surgieron de la nada, que son el “pueblo original de la Tierra” (Burckhardt), cuando la realidad es que saquearon todo lo que pudieron, tanto de las civilizaciones anteriores de Grecia (minoicos y mic茅nicos) como de Egipto o Mesopotamia y hasta de la India. Recuerdo a Nietzsche acusando de egipticismo a Plat贸n: “¡Qu茅 caro nos ha salido que este fil贸sofo hiciera un viaje a Egipto!”.

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SE EQUIVOCAN quienes sostienen que las antiguas obras grecolatinas que se salvaron fueron las mejores y que tanto b谩rbaros como cristianos y musulmanes, al destruir m谩s del 90% o dejar que se perdieran, vinieron a hacer un donoso escrutinio de las letras, una suerte de antolog铆a de lo mejor o m谩s memorable. Al contrario, la raz贸n de que se hayan conservado tantas p谩ginas de Plat贸n o S茅neca no se debe a su indudable calidad, sino a que su pensamiento era muy cercano al cristianismo, mientras que la raz贸n de que la obra de Epicuro o de la mayor parte de los fil贸sofos hedonistas o materialistas se haya perdido, incurias aparte, es que era refractaria a esa religi贸n monote铆sta. Por otra parte, que se hayan salvado obras como las de Herodoto, Suetonio o Di贸genes Laercio no se debe a su reputaci贸n como historiadores, que es bastante dudosa, sino a que llenaron sus historias de an茅cdotas y chismes de lo m谩s divertido. Si estos tres historiadores hubieran cubierto la crisis actual del coronavirus, estoy seguro de que habr铆an prescindido de cualquier interpretaci贸n estructural para entregarse a la rumorolog铆a, el morbo y la conspiranoia: contar铆an c贸mo los chinos crearon el virus en un laboratorio para destruir Occidente; c贸mo los m茅dicos dejaban morir a los ancianos y se lanzaban a salvar a los m谩s j贸venes en los tiempos en que faltaban respiradores; c贸mo Bill Gates meti贸 chips en las vacunas para controlar a la poblaci贸n, etc. No es solo que se haya perdido el 90% del legado grecolatino, sino que el 10% que se ha conservado es muuuy sospechoso, muchas de las obras salvadas llevan grabada la palabra CULPA.


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A PRIORI las poetas deber铆an figurar entre las huestes de Dem贸crito por la exigencia de verdad y precisi贸n del poema, por su necesidad de ir a lo primigenio esencial, pero al final la mayor铆a se alista con Plat贸n porque es a煤n m谩s acuciante la exigencia que tienen de trascender, de a帽adir un plusvalor al mundo, de darle plenitud e infinito.

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RESCATA SAVATER en su Diccionario filos贸fico este fragmento p贸stumo de Nietzsche, donde el autor alem谩n canta la palinodia sobre sus libros pasados:
Recientemente, cuando intent茅 reconocer escritos m铆os antiguos que hab铆a olvidado, me espant贸 una caracter铆stica com煤n a todos: hablaban el lenguaje del fanatismo. Casi en todas partes donde se habla de quienes piensan de otro modo, qu茅 manera m谩s sanguinaria de injuriar y qu茅 entusiasmo por la malignidad, signos caracter铆sticos del fanatismo; signos odiosos, a causa de los cuales no hubiera soportado leer estos escritos si su autor me hubiera sido menos familiar. El fanatismo corrompe el car谩cter, el gusto y no en 煤ltimo lugar la salud; quien quiera restablecer las tres cosas debe resignarse a un largo per铆odo de curaci贸n…
No creo yo que el problema de Nietzsche fuera el fanatismo, sino lo que realmente dice en sus escritos. Igual fanatismo hay en Pablo de Tarso contra el hedonismo, en el Manifiesto comunista contra el capitalismo, en Sartre contra los escritores no engag茅es, en Valerie Solanas contra el machismo, y no pasa nada: entre las distintas formas de escritura que puede elegir un escritor, aceptamos que se utilice el libelo e incluso algunos como yo lo deseamos, porque es un g茅nero que simplifica para morder, que radicaliza la subjetividad para golpear m谩s fuerte y llegar m谩s adentro. Nietzsche utiliza la forma del libelo en sus 煤ltimos libros pero, repito, el problema no es la forma ni el tono ni la intensidad, que son maravillosos, sino el fondo: el helenista alem谩n dice en esos libros que los d茅biles deben ser aniquilados; que canallas del tama帽o de Alejandro Magno, Julio C茅sar, C茅sar Borgia, Federico el Grande o Napole贸n Bonaparte son los verdaderos benefactores de la humanidad, los que elevan la energ铆a de los pueblos y “garantizan el futuro”; que la sociedad de castas de la India, donde la casta m谩s baja, los chandalas, ten铆a prohibido beber m谩s agua que la de los charcos, era el verdadero ejemplo de una sociedad sana y aristocr谩tica; que la funci贸n de las mujeres debe ser la de servir de reposo para los guerreros; que las escritoras son un engendro andr贸gino producto de alteraciones hormonales; que no se debe dar educaci贸n ni derechos a los obreros, porque su destino es el de ser esclavos. Nietzsche dice, por 煤ltimo, que la mentira es l铆cita si eleva el ideal de vida, por lo que ya he dado el retrato perfecto de lo que fue este ¿fil贸sofo?: un sofista, un machista, un belicista, un engendro, un aut茅ntico hijodeputa. Que exista toda una tradici贸n de izquierdas que haya tratado de recuperar a este miserable para el humanismo, algunos de cuyos 煤ltimos representantes son Fernando Savater (me refiero sobre todo al primer Savater) o Michel Onfray, es algo que no me explico, salvo que se hayan dejado fascinar por la inteligencia y el envoltorio nietzscheano, que reconozco que son de primer rango. ¿Nietzsche de izquierdas? S铆, y yo luchador de sumo.


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EN QUERONEA, lugar de nacimiento de Plutarco, eran d铆as festivos las fechas de nacimiento de S贸crates y Plat贸n. Mostradme un pa铆s actual donde sea festivo el nacimiento o muerte de un escritor-solo-escritor (no escritores que adem谩s fueron pol铆ticos, religiosos, libertadores, etc) y recuperar茅 la confianza en el mundo.


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A Epicuro lo han engrandecido sus enemigos; si no fuera por la histeria de plat贸nicos, estoicos y cristianos, no ver铆amos en el epicure铆smo ning煤n hardcore sino una filosof铆a de lo m谩s plana y sensata, con las prohibiciones de toda filosof铆a que se precie (aunque menos que en los tres grupos anteriores). Veamos todas las actividades que, seg煤n el Epicuro que nos ha trasladado Di贸genes Laercio, NO puede practicar un sabio:

NO puede odiar
NO puede envidiar
NO se puede enamorar
NO puede charlatanear
NO puede hablar borracho
NO puede entrar ni hacer pol铆tica
NO puede practicar la mendicidad
NO puede hablar a multitudes
NO puede escribir poemas
NO puede abandonarse a los sue帽os

Mi problema con Epicuro es que, en su obsesi贸n por no apartarse de los t茅rminos medios y entregarse tan solo a los placeres que no entra帽en riesgos, acaba pareci茅ndome muy poco epicure铆sta. ¿C贸mo no se dio cuenta de que entre las manifestaciones m谩s placenteras de la vida figuran la de enamorarse, la de escribir poemas y la de hablar-por-hablar?


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EL PLATONISMO es la marca propia de algunos de los mejores poetas amororos de siempre. La Lisi de Quevedo no es una mujer real; todas las obras maestras de Quevedo en el sembr铆o amoroso est谩n dedicadas a una mujer que es mero fruto idealizado de su imaginaci贸n. Tampoco Neruda escribi贸 sus Veinte poemas a una mujer en concreto, sino a una pluralidad de mujeres de su adolescencia, a las que integr贸 en una sola. Escribir sobre un amante real, sin embargo, tampoco acaba a veces con lo plat贸nico: Katherine Whitmore se queja a Pedro Salinas en una carta de que no se reconoce en los poemas a ella dedicados, y lo mismo dice Juan Carlos Onetti de los poemas de amor que Idea Vilari帽o escribi贸 sobre 茅l. Y Dante… ¿qu茅 pinta Dante, despu茅s de casarse con Gema y tener seis hijos con ella, escribiendo obsesivamente sobre Beatriz, una mujer muerta veinte a帽os antes con la que no tuvo m谩s que un breve y casto beso?